Curiosidades detrás de una soldadora inverter

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Las soldadoras inverter son grupos de soldar de gran calidad y utilidad para todas aquellas personas que tienen que soldar habitualmente, ya sea por hobby, o porque se dedican profesionalmente a la tarea de soldar. En concreto, estas hacen las veces de soldadoras y fuente de alimentación.

Como Funcionan

Los soldadores obtienen la electricidad necesaria de ellas mismas, evidentemente, posteriormente a la recarga en una fuente de alimentación externa, y además son capaces de soldar. En este sentido, una vez hecha la recarga de una soldadora inverter, es posible poder soldar. Funciona como una batería que nos permite tener una soldadora con una autonomía propia.

Curiosidades de esta Herramienta de Trabajo

Esto ya de por sí es una curiosidad en sí misma, porque normalmente podemos encontrar un gran número de herramientas que deben estar permanentemente enchufadas a la corriente para poder funcionar de manera correcta, es decir, no tienen autonomía propia capaz de hacer que la herramienta trabaje sola.

Otra curiosidad que podemos destacar de las soldadoras inverter es su pequeño y práctico tamaño. Muchas de ellas incluso tienen una pequeña tira para que podamos transportarlas cómodamente en nuestro hombro. Esto es una curiosidad por un motivo de lo más sencillo. En la antigüedad, las soldadoras eran un objeto muy grande y muy pesado, y por ello era estrictamente necesaria la utilización de una serie de vehículos cargadoras o carretillas de dos ruedas para poder transportar las soldadoras de un lugar a otro. Por ello, es sumamente curioso el hecho de que, a día de hoy, podamos tener una soldadora de un tamaño muy pequeño que puede transportarse fácilmente como si de una bandolera se tratase.

Y si el tamaño ya supone ser curiosos con respecto a las soldadoras antiguas, el peso resulta ya ser una curiosidad aún más grande. El tamaño no era el único motivo por el que eran necesarias carretillas de dos ruedas para transportar la soldadora, sino que el peso jugaba un papel crucial en torno a este tema. Las soldadoras antiguas llegaban a pesar hasta 80 kilos. Esto supone una gran diferencia con las soldadoras actuales, las cuales pesan de 2 a 7 kilos. Una diferencia de 70 kilos de peso es motivo de admiración y de asombro, sin duda.

Pero una curiosidad aún más grande es la que gira en torno a la reparación de este tipo de soldadoras. En muchas ocasiones sucede que lo que es más moderno es mucho más caro de reparar, ya que posee la última tecnología y, en ese sentido, es más difícil de reparar que las herramientas más antiguas, con respecto a las cuales ya se conocen los métodos de reparación. Bien, pues en cuanto a las soldadoras inverter, esta regla no funciona de esta forma. Lo cierto es que reparar una soldadora inverter es muchísimo más económico que reparar una soldadora normal o una soldadora antigua. Ello se debe a que la utilización de soldadoras antiguas es totalmente residual en los tiempos que corren, y ya no es habitual ni verlas ni poder hacerse con una de ellas. En este sentido, su reparación es, sin lugar a dudas, muchísimo más cara que la de una soldadora inverter.




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