bebes jugando con animales como perrros

Los bebés que viven con animales podrían sufrir menos alergias

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Muchas personas piensan que tener niños pequeños y animales bajo un mismo techo es incompatible porque los animales pueden transmitir enfermedades a los niños. La preocupación es comprensible porque los padres deben proteger a sus hijos y velar por su bienestar pero, hasta el momento, no disponemos de datos concluyentes que lo corrobore.

Hay estudios que han relacionado la convivencia con animales y la aparición de alergias, aunque no se puede afirmar fehacientemente porque otros estudios, como el que presento a continuación, afirman que los bebés que viven con animales podrían sufrir menos alergias e, incluso, podrían fortalecer su sistema inmunológico disminuyendo el riesgo de contraer alergias y otras muchas enfermedades.

Durante el estudio, que fue dirigido por la Dra. Ganesa Wegienka y se publicó en la revista Clinical & Experimental Allergy, se hizo un seguimiento a 566 niños que vivían con uno o varios animales y se obtuvo el historial médico de alergias de cada niño. Concluyó cuando los niños cumplieron 18 años (es el primer estudio de estas características que hace un seguimiento tan duradero), momento en el cual se les realizó un análisis de sangre para examinar los niveles de IgE, una proteína producida por el sistema inmunológico (defensas del organismo) que trata de eliminar bacterias, virus y alérgenos (sustancias que pueden producir alergias) para que no desarrollemos enfermedades. Manifestar niveles elevados de IgE puede indicar la presencia de alergia porque el sistema inmunológico produce más IgE para combatir un alérgeno u otro agente infeccioso.

Las conclusiones obtenidas al finalizar el estudio fueron las siguientes:

  • Vivir con un perro o un gato durante el primer año de vida fortalece el sistema inmunológico y reduce el riesgo de sufrir alergias.
  • Vivir con un animal después del primer año de vida no tiene ninguna repercusión en la salud (ni positiva ni negativa).
  • Los adolescentes (niños y niñas) que convivieron con un gato antes de cumplir un año de edad tenían un 48% menos de riesgo de sufrir alergia a los gatos.
  • Los adolescentes (sólo niños) que convivieron con un perro antes de cumplir su primer año de edad tenían un 50% menos de riesgo de sufrir alergia a los perros. Se desconoce el motivo por el cual las niñas no desarrollaron la misma inmunidad que los niños ante la presencia de perros.
Es importante destacar que los niños que nacen por cesárea tienen más predisposición a sufrir alergias porque las células Treg (también denominadas linfocitos T reguladores) tienden a no cumplir su función correctamente. Dicha función consiste en mantener el equilibrio del sistema inmunológico evitando que haya una respuesta inmune descontrolada. En caso de una respuesta inmune exagerada, el sistema inmunológico no diferencia entre estructuras del organismo y agentes infecciosos y puede atacar al propio organismo provocando una enfermedad autoinmune (como, por ejemplo, el asma).

Como bien dice la Dra. Wegienka, “no queremos decir que todos deben salir a buscar un perro o un gato para prevenir las alergias”. Todavía queda mucho por investigar para ofrecer información más concluyente pero, de momento, hay datos más que suficientes para tener la esperanza de que en un futuro no muy lejano las conclusiones obtenidas puedan convertirse en una evidencia científica veraz e irrefutable.




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