niño con muchos musculos practicando gimnasia

Obsesión con los musculos de los niños

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Esta mañana, en la sección de investigación de Espejo Público (programa matinal de Antena 3) han expuesto un tema de actualidad especialmente relevante que afecta a muchas familias en todo el mundo: la obsesión por el éxito de los hijos.

Aunque se ha abordado desde un punto de vista global analizando la repercusión que puede tener en el desarrollo de cualquier niño que esté sometido a una actividad impropia para su edad, han mostrado dos ejemplos que han dado la vuelta al mundo. Se trata de Giuliano Stroe y Richard Sandrak, dos niños que se iniciaron a muy temprana edad en el mundo del culturismo y, desde hace varios años, están considerados los niños más fuertes del mundo. 

Giuliano nació en Rumanía el 18 de julio de 2004 y empezó a practicar musculación con tan sólo dos años. En 2009 quedó registrado en el Libro Guinness de los Récords al desplazarse 10 metros con los brazos manteniendo un balón entre las piernas.

Richard, también conocido como Little Hércules (pequeño Hércules), nació en Ucrania el 15 de abril de 1992 y empezó recibiendo clases de taekwondo por parte de Pavel, su padre, con tan sólo dos años. Cuando tenía cinco años Pavel quería que su hijo fuese más fuerte y le inició en el mundo de la musculación. Ha aparecido en revistas y en televisión y fue una figura popular en los eventos de culturismo. También recibió ofertas cinematográficas y protagonizó la película Litte Hércules 3D. Actualmente tiene 19 años y su vida ha cambiado completamente. Está matriculado en la Universidad de San Diego (EEUU) y no entrena como antaño.

 

 

Evidentemente, Giuliano y Richard vivieron una realidad impropia de niños de su edad que, de algún modo, les habrá repercutido en su desarrollo. Relacionarse y jugar con otros niños aporta valores que de otro modo son imposibles de adquirir. Los niños necesitan tener un entorno social óptimo para desarrollar habilidades que les permita ser independientes en un futuro. Sin embargo, a algunos padres parece no importarles las consecuencias que puedan sufrir. A veces los padres no han alcanzado unos determinados objetivos y desean que sus hijos los alcancen y luchan intensamente para que sus perspectivas se materialicen. También hay casos en que los padres sacrifican la infancia de sus hijos para lucrarse del trabajo que realizan.

En cualquier caso, ¿preguntamos a nuestros hijos lo que realmente quieren? ¿Somos tan sumamente egoístas que anteponemos nuestra propia felicidad a la de nuestros hijos?




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