Origen de las gafas de sol

Origen de las gafas de sol

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Desde los anales de la historia, multitud de artilugios han favorecido la evolución de la especie humana, mediante la potenciación de sus habilidades, para facilitar el desarrollo de descubrimientos que han evolucionado hasta nuestros días ofreciéndonos recursos que mejoran nuestra calidad de vida. Otros, sin embargo, en su día quedaron obsoletos y han sido relegados al olvido.

Las gafas de sol, un artilugio no menos importante, no son un invento en sí. Contrariamente a lo que muchos piensan, tampoco son una evolución de las gafas correctoras. Más bien se trata de una transformación de procedimientos utilizados en tiempos remotos para ocultar la expresión de los ojos o protegerse contra los rayos ultravioleta del sol.

Algunos arqueólogos afirman que, en la prehistoria, el pueblo inuit aplanaba piedras de marfil de morsa haciendo un orificio estrecho en el centro para evitar la ceguera de las nieves, un problema muy común en su hábitat.

Aproximadamente en el año 60 d.C., el emperador Nerón veía las luchas de gladiadores mirando a través de piedras pulidas de color verde para evitar la incidencia de los rayos solares.

Más tarde, en el siglo XII, los jueces chinos utilizaban cristales de cuarzo planos oscurecidos para ocultar cualquier expresión que pudiese dar pistas sobre el veredicto final.

Durante muchos años, el desarrollo de las gafas de sol se estancó hasta que, en 1730, Edward Scarlett creó la primera montura, capaz de reposar sobre la nariz y albergar las lentes.

Las primeras gafas de sol modernas las encontramos en 1752 cuando James Ayscough experimentó con cristales teñidos de verde y azul pensando que podrían solucionar algunos problemas de visión.

Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, fueron prescritas a pacientes diagnosticados de sífilis, dado que uno de los síntomas es la sensibilidad a la luz.

A partir del año 1900 su uso se extendió entre personajes influyentes de la época pero, debido a su elevado precio, sólo eran accesibles para una minoría.

En 1929 tuvo lugar la primera producción masiva de gafas de sol en EE.UU., momento a partir del cual su uso se extendió en todo el país y en el resto del mundo. Algunos años más tarde, el ejército de aviación de EE.UU. pidió a Bausch&Lomb la creación de un diseño específico para reducir los efectos del sol en los pilotos.

En 1936 Edwin H. Land desarrolló las lentes polarizadas que reducían los reflejos de superficies brillantes, motivo por el cual se puso muy de moda entre los pescadores, que podían observar el agua sin que el reflejo de la misma les molestara.

Como podéis comprobar, su evolución ha sido constante. Actualmente, tenemos gafas de sol para todos los gustos; más grandes, más pequeñas, de distintos colores, de distintas formas, algunas que, incluso, ocultan medio rostro… ¿Qué será lo próximo?




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