Rafael Santandreu: “Aumenta la infelicidad: ya se venden más antidepresivos que aspirinas”

9

La Vanguardia publica una entrevista donde Rafael Santandreu, psicólogo y autor del libro “El arte de no amargarse la vida”, expone algunas ideas sobre el modelo de sociedad actual complementadas con pequeños consejos para alimentar nuestra felicidad, un aspecto de nuestras vidas muy descuidado en los tiempos que corren.

Aunque la frase mencionada en el titular no me sorprende en absoluto, pienso que es digna de mención para corroborar la degeneración social que estamos sufriendo desde hace algunos años.

Tenemos de todo, no nos falta de nada, pero somos infelices, estamos amargados y caminamos sin rumbo fijo. La existencia de muchos se basa únicamente en fluctuar por la vida con actitud camaleónica para convertirse en carnaza de una minoría que sabe aprovecharse muy bien de las mentes débiles. Pero, a tenor de la realidad actual, parece que muy pocos se dan cuenta. Aunque quién sabe, a muchos quizá ya les va bien ser así.

¿Por qué la infelicidad está alcanzando tal magnitud? Resulta muy sencillo obtener una respuesta, pero la mediocridad es capaz de distorsionar la realidad hasta límites insospechados. ¿Alguien puede ser feliz estando condenado a pagar un promedio de 1.000 euros mensuales durante 50 ó 60 años para disfrutar de un bien constitucional como es la vivienda? ¿Alguien puede ser feliz internando a sus padres en una residencia de ancianos en contra de su voluntad para vender la vivienda y obtener unos cuantos millones? ¿Alguien puede ser feliz basando su existencia únicamente en aparentar y satisfacer la opinión de los demás?

No se trata de suposiciones o deducciones subjetivas. Se trata de la realidad, esa realidad que muchos tratan de eludir con alternativas primitivas poco recomendables si se quiere preservar la autoestima y la salud mental.

La autodestrucción de una sociedad empieza cuando la infelicidad, la frustración y el sinsentido se anclan en las entrañas de una amplia mayoría y, sin duda alguna, es lo que está ocurriendo desde hace mucho tiempo. Bienvenidos a la sociedad moderna, donde estamos tan colapsados con bienes materiales e ideas ridículas que damos rienda suelta al avance descontrolado del fracaso y la involución individual sin molestarnos en hacer nada al respecto.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *