¿Tienes la titulación? Entonces lo tienes difícil para entrar…

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Con estas contradictorias palabras me respondieron varios trabajadores de una empresa de ambulancias de Barcelona cuando les pregunté acerca de las contrataciones de verano para averiguar la posibilidad que tendría de acceder a un puesto de trabajo para los meses de julio, agosto y septiembre.

Durante varios años ejercí como Técnico en Transporte Sanitario en una empresa de ambulancias de Badalona (Barcelona) y guardo un grato recuerdo de la experiencia vivida. Hice muy buenos amigos, compartí vivencias inolvidables con algunos compañeros, asistí a múltiples cursos de emergencias sanitarias y, lo más importante, adquirí una formación espiritual que ha cambiado radicalmente el sentido de mi existencia. Las situaciones vividas en una profesión de estas características incitan a reflexionar sobre muchos aspectos de la vida.

Este verano no fue posible trabajar de nuevo con ellos. No han hecho contrataciones para suplir las vacantes de vacaciones y han reorganizado los turnos y los horarios del personal de plantilla para cubrir todas las dotaciones. No obstante, obtuve una carta de recomendación para aspirar a un puesto de trabajo en otra empresa.

Antes de entregar mi currículum en la empresa de Barcelona, tuve la oportunidad de hablar con varios empleados para que me confirmasen si estaban haciendo contrataciones para suplir las vacantes de verano y obtuve una respuesta afirmativa. Me hice muchas ilusiones. Pensé que con mi preparación me resultaría fácil acceder a un puesto de trabajo. Muchos de los empleados con los que hablé me preguntaron acerca de mi preparación y yo, en todo momento, les mencioné con sinceridad los cursos que he realizado; Técnico en Transporte Sanitario y desfibrilación semiautomática externa (los requisitos mínimos que supuestamente piden para entrar), CFGM de Cuidados Auxiliares de Enfermería, Atención Sanitaria Inmediata Nivel-I, añadiendo que estudio Medicina y tengo una carta de recomendación de mi antiguo empleo.

Todos se sorprendían y terminaban diciéndome lo mismo: “¿Tienes la titulación? Entonces lo tienes difícil para entrar…” ¿Cómo? ¿Me estaban diciendo que por estar preparado no me cogerían? Pues sí, a eso se referían. Los gerentes desechaban currículum competentes (y lo siguen haciendo) para contratar a personas sin preparación y pagarles menos de lo que establece el convenio. De esta forma, la vida de muchas personas queda en manos de “sanitarios” sin preparación que no tienen la menor idea de cómo actuar ante una situación de urgencia. ¿No suena ridículo?

Lamentablemente, no estamos ante una realidad exclusiva del sector sanitario. En otros muchos gremios ocurre lo mismo. Algunos empresarios están sumiendo a la sociedad en una dictadura empresarial que prima la vagancia y la incompetencia y relega a la marginalidad a personas formadas y capacitadas que, en muchos casos, incluso tienen verdadera vocación. Muchos critican a la juventud porque, en muchos casos, no tienen aspiraciones y están inmersos en actividades y hábitos triviales que no les aporta nada positivo. ¿Qué podemos esperar si formarse y estar preparado se ha convertido en sinónimo de fracaso? Desde mi humilde punto de vista, considero que un empresario cumple una labor fundamental en el progreso de la sociedad y nunca puede anteponer sus propios intereses al bienestar colectivo. No concibo la figura del empresario que no profesa empatía e imparcialidad.

Por cierto, acabé entregando el currículum en la empresa de ambulancias de Barcelona por si sonaba la flauta. Adivinad cómo terminó todo…




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