Yoga reduce dolor en personas con fibromialgia

El yoga reduce el dolor en personas con fibromialgia

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En España, la fibromialgia afecta a más de tres millones de personas y se estima que entre un 3 y un 6% de la población mundial sufre la enfermedad, una realidad oculta tras los prejuicios que la acompañan como consecuencia de un profundo desconocimiento científico y social que genera confusión y dudas.

Se trata de una enfermedad estigmatizada porque no hay signos visibles que manifiesten su presencia, de modo que la incredulidad se cierne sobre los más escépticos (lo achacan a enfermedad mental y acusan al enfermo de llamar la atención, de no querer trabajar…) y el sufrimiento se hace presente en los enfermos.

La fibromialgia es una enfermedad crónica (reconocida por la Organización Mundial de la Salud en 1992) que afecta al sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) y se caracteriza principalmente por un aumento de la sensibilidad a estímulos mínimos (cambios de temperatura, ejercicio muscular…) que provoca dolores generalizados, cansancio, trastornos del sueño y disminución de la actividad de la glándula tiroides (normalmente provoca fatiga, aumento de peso y depresión).

Hasta el momento, disponemos de tratamientos paliativos (no curativos) que alivian los síntomas y mejoran la calidad de vida del enfermo pero, en ocasiones, los dolores empeoran y los medicamentos no son efectivos. No obstante, un estudio desarrollado en Estados Unidos ofrece un halo de esperanza a quienes padecen la enfermedad.

Un grupo de científicos de la Universidad de Nueva York, encabezado por Kathryn Curtis, estudiante de doctorado del Departamento de Psicología, ha demostrado que el yoga reduce el dolor en personas con fibromialgia debido a la variación de los niveles de cortisol (hormona que nos permite estar activos en situaciones de estrés facilitando la liberación de glucosa en la sangre para enviar energía a los músculos). Sabemos que las personas que padecen fibromialgia tienen los niveles de cortisol bajos, lo cual predispone a sufrir los síntomas ya descritos. Pero, durante el transcurso del estudio, se tomaron muestras de saliva de los participantes (todos enfermos de fibromialgia) tras someterse a un programa de 75 minutos de yoga dos veces por semana durante un total de ocho semanas y se detectaron niveles de cortisol más elevados. Además, rellenaron unos cuestionarios para determinar las características del dolor antes y después de practicar yoga y manifestaron una mejora considerable del estado físico (menos dolor) y mental (estado de ánimo elevado, resignación positiva y mayor optimismo).

En realidad, sabemos muy poco sobre la enfermedad; desconocemos su origen, no se han descubierto tratamientos curativos y no sabemos cómo prevenirla. Pero considero que es importante no “castigar” a los enfermos y aprender a escuchar su sufrimiento. A veces, las palabras son incapaces de expresar ciertos sentimientos.




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